Löydetty 1933 Tulokset: Sin
¡Ay del que edifica su casa sin respetar la justicia y sus pisos altos sin respetar el derecho, del que hace trabajar de balde a su prójimo y no le remunera su trabajo! (Jeremías 22, 13)
Así habla el Señor: Inscriban a este hombre: "Sin hijo, un fracasado en la vida", porque ninguno de su descendencia logrará sentarse en el trono de David ni seguir dominando en Judá. (Jeremías 22, 30)
sino más bien: "por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo". (Jeremías 23, 8)
¿Puede un hombre esconderse en un lugar secreto sin que yo lo vea? -oráculo del Señor- . ¿Acaso no lleno el cielo y la tierra? -oráculo del Señor-. (Jeremías 23, 24)
Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta el día de hoy -son ya veintitrés años- me ha llegado la palabra del Señor, y yo les he hablado incansablemente, sin que ustedes me escucharan. (Jeremías 25, 3)
Así habla el Señor: Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola. (Jeremías 26, 2)
El rey Joaquím, todos sus guardias y los jefes oyeron sus palabras, y el rey intentó darle muerte. Al enterarse, Urías sintió temor y huyó a Egipto. (Jeremías 26, 21)
Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado. (Jeremías 26, 24)
Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos, y a los oídos de todo el pueblo: (Jeremías 28, 7)
porque ellos les profetizan falsamente en mi Nombre, sin que yo los haya enviado -oráculo del Señor-. (Jeremías 29, 9)
Envía este mensaje a todos los deportados: "Así habla el Señor acerca de Semaías, de Nejelám: Porque Semaías les ha profetizado sin que yo lo haya enviado, y les ha infundido confianza por medio de una mentira, (Jeremías 29, 31)
sino que servirán al Señor, su Dios, y a David, su rey, que yo les suscitaré. (Jeremías 30, 9)