Mosaico decorativo

Löydetty 1933 Tulokset: Sin

  • Tampoco podrá ser liberada ninguna persona que deba ser exterminada, sino que se la hará morir. (Levítico 27, 29)

  • Estos son los mandamientos que el Señor dio a Moisés para los israelitas sobre la montaña del Sinaí. (Levítico 27, 34)

  • En el segundo año después de la salida de Egipto, el primer día del segundo mes, el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí, en la Carpa del Encuentro: (Números 1, 1)

  • Así los registró Moisés en el desierto del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado. (Números 1, 19)

  • Esta era la descendencia de Aarón y de Moisés, cuando el Señor habló a Moisés sobre la montaña del Sinaí: (Números 3, 1)

  • Nadab y Abihú murieron en la presencia del Señor, cuando presentaron ante él un fuego profano, en el desierto del Sinaí. Y como no tenían hijos, los que ejercieron el sacerdocio delante de Aarón, su padre, fueron Eleazar e Itamar. (Números 3, 4)

  • El Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí: (Números 3, 14)

  • y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos -un macho y una hembra- de un año y sin defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto para un sacrifico de comunión; (Números 6, 14)

  • una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes. (Números 6, 15)

  • El sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazireo, después que este se haya cortado el cabello. (Números 6, 19)

  • En el primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí: (Números 9, 1)

  • y el día catorce del primer mes, a la hora del crepúsculo, ellos la celebraron en el desierto del Sinaí. Los israelitas lo hicieron exactamente como el Señor lo había ordenado a Moisés. (Números 9, 5)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina