Löydetty 1933 Tulokset: Sin
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. (Juan 3, 13)
Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. (Juan 3, 16)
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. (Juan 3, 17)
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. (Juan 3, 34)
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él». (Juan 3, 36)
-en realidad él no bautizaba, sino sus discípulos- (Juan 4, 2)
En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?». (Juan 4, 27)
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre. (Juan 5, 18)
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: «Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo. (Juan 5, 19)
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida. (Juan 5, 24)
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió. (Juan 5, 30)
y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. (Juan 5, 40)