Mosaico decorativo

Löydetty 380 Tulokset: Siete Truenos

  • Al cabo de siete años, la mujer volvió del país de los filisteos, y fue a reclamar al rey su casa y su campo. (II Reyes 8, 3)

  • Joás tenía siete años cuando inició su reinado. (II Reyes 12, 1)

  • A todos los guerreros -en número de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en número de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país. (II Reyes 24, 16)

  • El día siete del quinto mes -era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia- Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén. (II Reyes 25, 8)

  • Estos seis hijos le nacieron a David en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses. Además, David reinó en Jerusalén treinta y tres años, (I Crónicas 3, 4)

  • Los hijos de Elioenai fueron Hodaías, Eliasib, Pelaías, Acub, Iojanán, Delaías y Ananí: siete en total. (I Crónicas 3, 24)

  • Sus hermanos, agrupados por familias, fueron Micael, Mesulám, Sebá, Iorai, Iacán, Zía y Héber: siete en total. (I Crónicas 5, 13)

  • Sus hermanos, que habitaban en sus poblados, tenían que ir periódicamente a estar con ellos durante siete días. (I Crónicas 9, 25)

  • todos los hombres valientes emprendieron la marcha, retiraron el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos, y se los llevaron a Iabés. Allí sepultaron sus huesos bajo el Terebinto de Iabés y ayunaron siete días. (I Crónicas 10, 12)

  • Y porque Dios había asistido a los levitas que trasladaban el Arca de la Alianza del Señor, se inmolaron siete toros y siete carneros. (I Crónicas 15, 26)

  • Capturó mil carros, siete mil soldados de caballería y veinte mil hombres de a pie, y mutiló todos los caballos de los carros de guerra, reservándose sólo cien. (I Crónicas 18, 4)

  • Los arameos huyeron delante de Israel, y David mató a siete mil soldados de caballería y cuarenta mil hombres de a pie. También dio muerte a Sofác, el jefe del ejército. (I Crónicas 19, 18)


"Diga ao Senhor: Faça em mim segundo a Tua vontade, mas antes de mandar-me o sofrimento, dê-me forças para que eu possa sofrer com amor.". São Padre Pio de Pietrelcina