Löydetty 7351 Tulokset: Señor
Yo bajé hasta las raíces de las montañas: sobre mí se cerraron para siempre los cerrojos de la tierra; pero tú me hiciste subir vivo de la Fosa, Señor, Dios mío. (Jonás 2, 7)
Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. (Jonás 2, 8)
pero yo, en acción de gracias, te ofreceré sacrificios y cumpliré mis votos: ¡La salvación viene del Señor!". (Jonás 2, 10)
Entonces el Señor dio una orden al pez, y este arrojó a Jonás sobre la tierra firme. (Jonás 2, 11)
La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: (Jonás 3, 1)
Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. (Jonás 3, 3)
Entonces oró al Señor, diciendo: "¡Ah, Señor! ¿No ocurrió acaso lo que yo decía cuando aún estaba en mi país? Por eso traté de huir a Tarsis lo antes posible. Yo sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarte y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas. (Jonás 4, 2)
Ahora, Señor, quítame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo". (Jonás 4, 3)
El Señor le respondió: "¿Te parece que tienes razón para enojarte?". (Jonás 4, 4)
Entonces el Señor hizo crecer allí una planta de ricino, que se levantó por encima de Jonás para darle sombra y librarlo de su disgusto. Jonás se puso muy contento al ver esa planta. (Jonás 4, 6)
El Señor le replicó: "Tú te conmueves por ese ricino que no te ha costado ningún trabajo y que tú no has hecho crecer, que ha brotado en una noche y en una noche se secó, (Jonás 4, 10)
Palabra del Señor que llegó a Miqueas de Moréset, en tiempos de Jotám, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá. Esto es lo que él vio acerca de Samaría y Jerusalén. (Miqueas 1, 1)