Löydetty 1926 Tulokset: San
Las disputas de los orgullosos hacen correr la sangre y es lamentable escuchar sus invectivas. (Eclesiástico 27, 15)
Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane? (Eclesiástico 28, 3)
Una discordia repentina enciende un fuego, y una disputa precipitada hace correr la sangre. (Eclesiástico 28, 11)
Hasta que reciben, besan las manos de la gente y hablan con humildad de las riquezas del prójimo, pero en el momento de restituir, piden prórroga, sólo devuelven con palabras quejumbrosas y echan la culpa a las circunstancias. (Eclesiástico 29, 5)
Más vale pobre sano y vigoroso que rico lleno de achaques. (Eclesiástico 30, 14)
Si no tienes más que un servidor, considéralo como a ti mismo, porque lo has adquirido con sangre; (Eclesiástico 33, 31)
Muchas veces estuve en peligro de muerte, y gracias a todo eso escapé sano y salvo. (Eclesiástico 34, 12)
Un mendrugo de pan es la vida de los indigentes: el que los priva de él es un sanguinario. (Eclesiástico 34, 21)
Mata a su prójimo el que lo priva del sustento, derrama sangre el que retiene el salario del jornalero. (Eclesiástico 34, 22)
Así como les manifestaste tu santidad al castigarnos, manifiéstanos también tu grandeza castigándolas a ellas; (Eclesiástico 36, 3)
Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo. (Eclesiástico 36, 12)
Todo el que aconseja recomienda su consejo, pero hay quien aconseja pensando sólo en sí mismo. (Eclesiástico 37, 7)