Löydetty 638 Tulokset: Sąd
Pero si se trata de animales impuros, podrán ser rescatados por la suma en que hayan sido tasados, añadiendo una quinta parte de su valor. Si no es rescatado, el animal será vendido por la suma establecida. (Levítico 27, 27)
por la tribu de Simeón, Selumiel, hijo de Surisadai; (Números 1, 6)
por la tribu de Dan, Ajiézer, hijo de Amisaddai; (Números 1, 12)
Estos eran los representantes de la comunidad, los jefes de las tribus de sus antepasados, los jefes de los clanes de Israel. (Números 1, 16)
A su lado, acampará la tribu de Simeón. El jefe de los descendientes de Simeón era Selumiel, hijo de Surisadai, (Números 2, 12)
Al norte, acamparán los regimientos que militan bajo el estandarte de Dan. El jefe de los descendientes de Dan era Ajiézer, hijo de Amisadai, (Números 2, 25)
una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes. (Números 6, 15)
"Acéptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, y dáselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno". (Números 7, 5)
Su ofrenda consistió en una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y en un tazón de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; (Números 7, 13)
Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; (Números 7, 19)
Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; (Números 7, 25)
Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; (Números 7, 31)