Löydetty 24281 Tulokset: Re
Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. (II Timoteo 2, 13)
Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tiene de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad. (II Timoteo 2, 15)
Evita los discursos huecos y profanos, que no hacen más que acrecentar la impiedad (II Timoteo 2, 16)
y se extienden como la gangrena. Así sucede con Himeneo y Fileto, (II Timoteo 2, 17)
que se apartaron de la verdad, afirmando que la resurrección ya se ha realizado, y así han pervertido la fe de algunos. (II Timoteo 2, 18)
Pero el sólido fundamento que Dios ha establecido permanece inconmovible, y la inscripción que le sirve de sello dice: El Señor conoce a los suyos, y: El que invoca el nombre del Señor, que se aparte de la iniquidad. (II Timoteo 2, 19)
En una casa grande, no todos los recipientes son de oro o de plata, sino que también hay recipientes de madera y de barro. Unos se destinan a usos nobles, y otros, a usos comunes. (II Timoteo 2, 20)
Si alguien se mantiene libre de esos errores será como un recipiente noble y santificado, que presta utilidad a su dueño para toda clase de obras buenas. (II Timoteo 2, 21)
Evita las cuestiones estúpidas y carentes de sentido: ya sabes que provocan serios altercados. (II Timoteo 2, 23)
El que sirve al Señor no debe tomar parte en querellas. Por el contrario, tiene que ser amable con todos, apto para enseñar y paciente en las pruebas. (II Timoteo 2, 24)
Debe reprender con dulzura a los adversarios, teniendo en cuenta que Dios puede concederles la conversión y llevarlos al conocimiento de la verdad, (II Timoteo 2, 25)
haciéndolos reaccionar y librándolos de la trampa del demonio que los tiene cautivos al servicio de su voluntad. (II Timoteo 2, 26)