Löydetty 24281 Tulokset: Re
¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, (I Corintios 6, 19)
sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos. (I Corintios 6, 20)
Ahora responderé a lo que ustedes me han preguntado por escrito: Es bueno para el hombre abstenerse de la mujer. (I Corintios 7, 1)
Sin embargo, por el peligro de incontinencia, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su propio marido. (I Corintios 7, 2)
Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. (I Corintios 7, 3)
Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel. (I Corintios 7, 7)
Pero si no pueden contenerse, que se casen; es preferible casarse que arder en malos deseos. (I Corintios 7, 9)
A los casados, en cambio, les ordeno -y esto no es mandamiento mío, sino del Señor- que la esposa no se separe de su marido. (I Corintios 7, 10)
Si se separa, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su esposo. Y que tampoco el marido abandone a su mujer. (I Corintios 7, 11)
En cuanto a las otras preguntas, les digo yo, no el Señor: Si un hombre creyente tiene una esposa que no cree, pero ella está dispuesta a convivir con él, que no la abandone. (I Corintios 7, 12)
Y si una mujer se encuentra en la misma condición, que tampoco se separe de su esposo. (I Corintios 7, 13)
Porque el marido que no tiene fe es santificado por su mujer, y la mujer que no tiene fe es santificada por el marido creyente. Si no fuera así, los hijos de ustedes serían impuros; en cambio, están santificados. (I Corintios 7, 14)