Löydetty 24281 Tulokset: Re
«Hermanos y padres, les dijo, escuchen lo que hoy les voy a decir en mi defensa». (Hechos 22, 1)
Al oír que hablaba en hebreo, el silencio se hizo aún más profundo. Pablo prosiguió: (Hechos 22, 2)
«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. (Hechos 22, 3)
Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; (Hechos 22, 4)
En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. (Hechos 22, 6)
Le respondí: "¿Quién eres, Señor?", y la voz me dijo: "Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues". (Hechos 22, 8)
Yo le pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?". El Señor me dijo: "Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer". (Hechos 22, 10)
Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco. (Hechos 22, 11)
Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, (Hechos 22, 12)
vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: "Hermano Saulo, recobra la vista". Y en ese mismo instante, pude verlo. (Hechos 22, 13)
Él siguió diciendo: "El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra, (Hechos 22, 14)
porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. (Hechos 22, 15)