Mosaico decorativo

Löydetty 2627 Tulokset: Río

  • Judas y sus hermanos vieron que se habían agravado los males y que el ejército estaba acampado dentro de su territorio. También se enteraron de la consigna real de destruir al pueblo hasta aniquilarlo. (I Macabeos 3, 42)

  • Entonces se dijeron unos a otros: "Libremos a nuestro pueblo de la ruina y luchemos por él y por el Santuario". (I Macabeos 3, 43)

  • Jerusalén estaba deshabitada como un desierto, ninguno de sus hijos entraba ni salía. El Santuario había sido pisoteado, los extranjeros ocupaban la Ciudadela, convertida en albergue de los paganos. Había desaparecido la alegría de Jacob, y ya no se oía la flauta ni la cítara. (I Macabeos 3, 45)

  • Tu Santuario ha sido pisoteado y profanado, tus sacerdotes están de duelo y humillados, (I Macabeos 3, 51)

  • "Cíñanse las armas, compórtense valerosamente y estén preparados mañana al amanecer para atacar a esos paganos que se han aliado contra nosotros a fin de destruirnos y destruir nuestro Santuario. (I Macabeos 3, 58)

  • Porque es preferible para nosotros morir en el combate que ver las desgracias de nuestra nación y del Santuario. (I Macabeos 3, 59)

  • Al ver la derrota sufrida por sus tropas y la intrepidez de los soldados de Judas, que estaban resueltos a vivir o a morir heroicamente, Lisias volvió a Antioquía, donde reclutó mercenarios con la intención de regresar a Judea con fuerzas más numerosas. (I Macabeos 4, 35)

  • Judas y sus hermanos dijeron: "Nuestros enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar su dedicación". (I Macabeos 4, 36)

  • Cuando vieron el Santuario desolado, el altar profanado, las puertas completamente quemadas, las malezas crecidas en los atrios como en un bosque o en una montaña, y las salas destruidas, (I Macabeos 4, 38)

  • Judas ordenó a unos hombres que combatieran a los que estaban en la Ciudadela hasta terminar la purificación del Santuario. (I Macabeos 4, 41)

  • que purificaron el Santuario y llevaron las piedras contaminadas a un lugar impuro. (I Macabeos 4, 43)

  • Después recogieron piedras sin tallar, como lo prescribe la Ley, y erigieron un nuevo altar, igual que el anterior. (I Macabeos 4, 47)


"Pense na felicidade que está reservada para nós no Paraíso". São Padre Pio de Pietrelcina