Löydetty 1704 Tulokset: Pueblo Hebreo
Ya no verás más a aquel pueblo brutal, aquel pueblo de lengua impenetrable, que tartamudea en un idioma incomprensible. (Isaías 33, 19)
Ningún habitante dirá: "Me siento mal", y al pueblo que habita allí le será perdonada su culpa. (Isaías 33, 24)
Porque mi espada se abrevó en el cielo: miren cómo baja sobre Edóm, sobre el pueblo que he condenado al juicio. (Isaías 34, 5)
Eliaquím, Sebná y Joaj dijeron al copero mayor: "Por favor, háblanos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo, a oídas del pueblo que está sobre la muralla". (Isaías 36, 11)
Entonces el copero mayor, puesto de pie, gritó bien fuerte en hebreo: "Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria: (Isaías 36, 13)
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! (Isaías 40, 1)
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor. Sí, el pueblo es la hierba. (Isaías 40, 7)
Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella. (Isaías 42, 5)
Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, (Isaías 42, 6)
pero ahora no es más que un pueblo saqueado y despojado, están todos atrapados en cuevas y encerrados en cárceles. Se los saquea, y nadie los libra, se los despoja, y nadie dice: "¡Restituye!". (Isaías 42, 22)
¡Hagan salir al pueblo ciego, pero que tiene ojos, sordo, pero que tiene oídos! (Isaías 43, 8)
Me glorificarán las fieras salvajes, los chacales y los avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido, (Isaías 43, 20)