Mosaico decorativo

Löydetty 21960 Tulokset: Or

  • Luego Moisés edificó un altar, al que llamó "El Señor es mi estandarte". (Exodo 17, 15)

  • y exclamó: "Porque una mano se alzó contra el trono del Señor, el Señor está en guerra contra Amalec de generación en generación". (Exodo 17, 16)

  • Jetró, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho en favor de Moisés y de su pueblo Israel, cuando el Señor hizo salir a Israel de Egipto. (Exodo 18, 1)

  • Entonces partió llevando consigo a Sipora, la esposa de Moisés -que este había hecho regresar a su casa- (Exodo 18, 2)

  • y a sus dos nietos. Uno de ellos se llamaba Gersón, porque Moisés había dicho: "Fui un emigrante en tierra extranjera"; (Exodo 18, 3)

  • y el otro se llamaba Eliezer, porque Moisés había dicho: "El Dios de mi padre es mi ayuda y me libró de la espada del Faraón". (Exodo 18, 4)

  • Moisés relató a su suegro todo lo que el Señor había hecho al Faraón y a los egipcios a causa de Israel, las dificultades con que habían tropezado en el camino, y cómo el Señor los había librado. (Exodo 18, 8)

  • Jetró manifestó su alegría por todo el bien que el Señor había dispensado a Israel, librándolo del poder de Egipto, (Exodo 18, 9)

  • y exclamó: "Bendito sea el Señor que los libró de las manos de los egipcios y de las manos del Faraón. (Exodo 18, 10)

  • Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses, porque él salvó a su pueblo del poder de los egipcios, a causa de la arrogancia con que estos lo trataron". (Exodo 18, 11)

  • Su suegro, al ver todo lo que él hacía por el pueblo, le preguntó: "¿Qué significa eso que haces con el pueblo? ¿Por qué lo haces tú solo, mientras la gente se queda de pie junto a ti, de la mañana a la noche?". (Exodo 18, 14)

  • Ahora escúchame. Yo te daré un consejo, y que Dios esté contigo. Tú debes representar al pueblo delante de Dios y exponerle los asuntos de la gente. (Exodo 18, 19)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina