Löydetty 21960 Tulokset: Or
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte itálica. (Hechos 10, 1)
Era un hombre piadoso y temeroso de Dios, lo mismo que toda su familia; hacía abundantes limosnas al pueblo y oraba a Dios sin cesar. (Hechos 10, 2)
Este hombre tuvo una visión: un día, cerca de las tres de la tarde, vio claramente al Ángel de Dios que entraba en su casa y le decía: «Cornelio». (Hechos 10, 3)
Este lo miró lleno de temor, y le preguntó: «¿Qué quieres de mí, Señor?». El Ángel le dijo: «Tus oraciones y tus limosnas han llegado hasta Dios y él se ha acordado de ti. (Hechos 10, 4)
Envía ahora algunos hombres a Jope en busca de Simón, llamado Pedro, (Hechos 10, 5)
que se hospeda en la casa de un tal Simón, un curtidor que vive a la orilla del mar». (Hechos 10, 6)
En cuanto el Ángel se alejó, Cornelio llamó a dos de sus servidores y a un soldado piadoso de los que estaban a sus órdenes. (Hechos 10, 7)
Al día siguiente, mientras estos se acercaban a la ciudad, Pedro, alrededor del mediodía, subió a la terraza para orar. (Hechos 10, 9)
Pero Pedro respondió: «De ninguna manera, Señor, yo nunca he comido nada manchado ni impuro». (Hechos 10, 14)
Mientras Pedro, desconcertado, se preguntaba qué podía significar la visión que acababa de tener, llegaron los hombres enviados por Cornelio. Estos averiguaron dónde vivía Simón y se presentaron ante la puerta de la casa. (Hechos 10, 17)
Baja y no dudes en irte con ellos, porque soy yo quien los he enviado». (Hechos 10, 20)
Ellos respondieron: «El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, que goza de la estima de todos los judíos, recibió de un ángel de Dios la orden de conducirte a su casa para escuchar tus palabras». (Hechos 10, 22)