Löydetty 21960 Tulokset: Or
Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas». (Juan 11, 22)
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». (Juan 11, 26)
Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo». (Juan 11, 27)
Los judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí. (Juan 11, 31)
María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». (Juan 11, 32)
Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, (Juan 11, 33)
preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás». (Juan 11, 34)
Y Jesús lloró. (Juan 11, 35)
y dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto». (Juan 11, 39)
Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». (Juan 11, 40)
Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste. (Juan 11, 41)
Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». (Juan 11, 42)