Mosaico decorativo

Löydetty 1772 Tulokset: Nuevo Hombre

  • Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres (Juan 9, 18)

  • Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». (Juan 9, 24)

  • Él les respondió: «Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». (Juan 9, 27)

  • Ellos lo injuriaron y le dijeron: «¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! (Juan 9, 28)

  • El hombre les respondió: «Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. (Juan 9, 30)

  • Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada». (Juan 9, 33)

  • Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?». (Juan 9, 35)

  • Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios». (Juan 10, 33)

  • Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad». (Juan 10, 41)

  • Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. (Juan 11, 1)

  • Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. (Juan 11, 47)

  • ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?». (Juan 11, 50)


"Quando o dia seguinte chegar, ele também será chamado de hoje. Tenha sempre muita confiança na Divina Providência." São Padre Pio de Pietrelcina