Mosaico decorativo

Löydetty 443 Tulokset: Lie

  • Los israelitas cumplieron la orden de Josué: retiraron doce piedras de en medio del Jordán, según el número de las tribus de Israel, como el Señor se lo había ordenado a Josué; las trasladaron hasta el lugar donde iban a pasar la noche, y las depositaron allí. (Josué 4, 8)

  • Y cuando estos salieron, apenas sus pies tocaron el suelo firme, las aguas del Jordán volvieron a su cauce y prosiguieron su curso como antes, por encima de sus bordes. (Josué 4, 18)

  • Entonces se convocó a toda la gente que estaba en la ciudad para que saliera a perseguirlos, y todos persiguieron a Josué, alejándose así de la ciudad. (Josué 8, 16)

  • No hubo un solo hombre en Ai o en Betel que no saliera en persecución de Israel. Y cuando lo hicieron, dejaron abiertas las puertas de la ciudad. (Josué 8, 17)

  • y tan pronto como extendió su brazo, los hombres que estaban emboscados salieron rápidamente de su escondite, entraron a la carrera en la ciudad, la tomaron y la incendiaron sin perder un instante. (Josué 8, 19)

  • Los que habían tendido la emboscada también salieron de la ciudad para atacarlos, de manera que la gente de Ai quedó atrapada en medio de los israelitas, que avanzaban unos por un lado y otros por el otro. Así los derrotaron sin dejar ningún sobreviviente o fugitivo. (Josué 8, 22)

  • Este es nuestro pan: todavía estaba caliente cuando nos proveímos de él en nuestras casas, el día en que salimos al encuentro de ustedes; ahora está reseco y convertido en migajas. (Josué 9, 12)

  • Luego continuó diciéndoles: "No tengan miedo ni se acobarden; sean fuertes y valientes, porque el Señor hará lo mismo con todos los enemigos, contra los que ustedes tengan que luchar". (Josué 10, 25)

  • Los cinco reyes salieron con todas sus tropas -que formaban una multitud tan numerosa como la arena que está a la orilla del mar- y con una enorme cantidad de carros de guerra y caballos. (Josué 11, 4)

  • Luego el límite daba vuelta, girando por el lado oeste, hacia el sur, y saliendo de la montaña que se encuentra frente a Bet Jorón, al sur, iba a terminar en Quiriat Baal -o sea, en Quiriat Iearím- ciudad que pertenece a los hijos de Judá. Este era el límite occidental. (Josué 18, 14)

  • Ni una sola de las admirables promesas que el Señor había hecho a los israelitas cayó en el vacío: todas se cumplieron. (Josué 21, 45)

  • y él, al llegar a los Ídolos que están junto a Guilgal, volvió a presentarse delante del rey y le dijo: "Rey, tengo que comunicarte un asunto confidencial". El rey dijo: "Retírense todos". Y todos los que estaban con él salieron de su presencia. (Jueces 3, 19)


"Nas tribulações é necessário ter fé em Deus." São Padre Pio de Pietrelcina