Löydetty 7351 Tulokset: Ley Del Señor
Al octavo día, se procurará dos torcazas o dos pichones de paloma, irá a presentarse delante del Señor, a la entrada de la Carpa del encuentro, y los entregará al sacerdote. (Levítico 15, 14)
Este los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación delante del Señor, en favor de ese hombre, a causa de su flujo. (Levítico 15, 15)
El sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, practicará el rito de expiación delante del Señor, en favor de esa mujer, a causa de la impureza de su flujo. (Levítico 15, 30)
El Señor habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que murieron al presentarse delante del Señor. (Levítico 16, 1)
Luego tomará los dos chivos y los presentará delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro. (Levítico 16, 7)
En seguida echará las suertes sobre los dos chivos: una suerte para el Señor y la otra para Azazel. (Levítico 16, 8)
Presentará el chivo que la suerte haya destinado al Señor, y lo ofrecerá como sacrificio por el pecado. (Levítico 16, 9)
En cuanto al chivo destinado por la suerte a Azazel, será puesto vivo delante del Señor, a fin de enviarlo al desierto para Azazel. (Levítico 16, 10)
y después tomará un incensario lleno de brasas extraídas del altar que está delante del Señor, y dos puñados de incienso aromático pulverizado. Llevará todo esto detrás del velo, (Levítico 16, 12)
y pondrá el incienso sobre el fuego delante del Señor, de manera que la nube de incienso envuelva la tapa que está encima del Arca del Testimonio. Así no morirá. (Levítico 16, 13)
Aarón saldrá hasta el altar que está delante del Señor para realizar el rito de expiación por ese altar: tomará sangre del novillo y del chivo, y la pondrá sobre cada uno de los cuernos del altar; (Levítico 16, 18)
Porque ese día se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, a fin de purificarlos de todos sus pecados. Así quedarán puros delante del Señor. (Levítico 16, 30)