Mosaico decorativo

Löydetty 22571 Tulokset: Ló

  • Besalel, Oholiab y todos los artesanos a quienes el Señor había dotado de habilidad y talento para realizar con inteligencia los trabajos del Santuario, hicieron todo lo que el Señor había ordenado. (Exodo 36, 1)

  • Moisés convocó a Besalel, a Oholiab y a todos los artesanos, a quienes el Señor había dotado de habilidad y que se habían prestado a colaborar en la ejecución de esa tarea. (Exodo 36, 2)

  • Ellos recibieron de Moisés las ofrendas que los israelitas habían presentado para los diversos trabajos del Santuario. Entretanto, cada mañana los israelitas seguían trayendo a Moisés ofrendas voluntarias. (Exodo 36, 3)

  • Pero los artesanos que realizaban todo el trabajo del Santuario, abandonando momentáneamente sus respectivas ocupaciones, (Exodo 36, 4)

  • fueron a decir a Moisés: "El pueblo aporta más de lo que se necesita para ejecutar la tarea que el Señor ha mandado". (Exodo 36, 5)

  • Entonces Moisés ordenó que se hiciera correr esta consigna a través del campamento: "Que nadie, sea hombre o mujer, siga preparando materiales para presentarlos como ofrenda". Así el pueblo se abstuvo de hacer nuevos donativos, (Exodo 36, 6)

  • porque los materiales aportados ya eran más que suficientes para realizar todo el trabajo. (Exodo 36, 7)

  • Los artesanos más expertos hicieron la Morada con diez cortinados de lino fino reforzado, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, y con figuras de querubines bordadas artísticamente. (Exodo 36, 8)

  • Unieron entre sí cinco cortinados, y lo mismo hicieron con los otro cinco. (Exodo 36, 10)

  • Luego pusieron unas presillas de púrpura violeta en los dos últimos cortinados de cada conjunto, (Exodo 36, 11)

  • Después forjaron cincuenta ganchos de oro, y con ellos unieron los cortinados entre sí, de manera que la Morada formó un todo. (Exodo 36, 13)

  • También confeccionaron once toldos de pelo de cabra, para cubrir la Morada a manera de carpa. (Exodo 36, 14)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina