Mosaico decorativo

Löydetty 1863 Tulokset: Historia De Israel

  • Mientras huían delante de Israel -precisamente cuando estaban en la bajada de Bet Jorón- el Señor arrojó sobre ellos desde el cielo, hasta la altura de Azecá, unas piedras tan grandes que les provocaban la muerte. Fueron más los que murieron a causa del granizo que los que mató Israel al filo de la espada. (Josué 10, 11)

  • Aquella vez, cuando el Señor puso a los amorreos en manos de los israelitas, Josué se dirigió al Señor y exclamó, en presencia de Israel: "Detente, sol, en Gabaón, y tú, luna, en el valle de Aialón". (Josué 10, 12)

  • Jamás hubo otro día, ni antes ni después, en que el Señor obedeciera a la voz de un hombre. Realmente, el Señor combatía en favor de Israel. (Josué 10, 14)

  • Luego Josué regresó al campamento de Guilgal, acompañado de todo Israel. (Josué 10, 15)

  • y una vez que los tuvieron afuera, se los llevaron a Josué. Este convocó a todos los hombres de Israel y dijo a los oficiales que lo habían acompañado: "Acérquense y pongan sus pies sobre la nuca de estos reyes". Ellos se acercaron y les pusieron el pie sobre la nuca. (Josué 10, 24)

  • Luego Josué, con todo Israel, pasó de Maquedá a Libná y la atacó. (Josué 10, 29)

  • El Señor puso a la ciudad y al rey en manos de Israel, que la pasó al filo de la espada con todos los seres vivientes que había en ella. No dejó a nadie con vida, y trató a su rey como había tratado al rey de Jericó. (Josué 10, 30)

  • Después Josué, con todo Israel, pasó de Libná a Laquís, la asedió y la atacó. (Josué 10, 31)

  • El Señor puso también a Laquís en manos de Israel, que la conquistó al segundo día, y la pasó al filo de la espada con todos los seres vivientes que había en ella, exactamente como había hecho con Libná. (Josué 10, 32)

  • Luego Josué, con todo Israel, pasó de Laquís a Eglón. La sitiaron, la atacaron, (Josué 10, 34)

  • Después Josué, con todo Israel, subió de Eglón a Hebrón. La atacaron, (Josué 10, 36)

  • Luego Josué, con todo Israel, volvió atrás hasta Debir, la atacó, (Josué 10, 38)


"O amor tudo esquece, tudo perdoa, sem reservas." São Padre Pio de Pietrelcina