Löydetty 1940 Tulokset: Hijo
Mientras tanto, Lisias se enteró de que Filipo -a quien el rey Antíoco había encargado antes de morir que educara a su hijo Antíoco, para que fuera rey- (I Macabeos 6, 55)
El año ciento cincuenta y uno, Demetrio, hijo de Seleuco, salió de Roma y llegó con unos pocos hombres a una ciudad marítima, donde se proclamó rey. (I Macabeos 7, 1)
Judas eligió a Eupólemo, hijo de Juan, hijo de Hacós, y a Jasón, hijo de Eleazar, y los envió a Roma para concertar un pacto de amistad, (I Macabeos 8, 17)
El año ciento sesenta, Alejan-dro, hijo de Antíoco, por sobrenombre Epífanes, desembarcó y ocupó Tolemaida, donde fue bien recibido y comenzó a reinar. (I Macabeos 10, 1)
El año ciento sesenta y cinco, Demetrio, hijo de Demetrio, llegó al país de sus padres, procedente de Creta, (I Macabeos 10, 67)
Trifón, antiguo partidario de Alejandro, al ver que todas esas tropas protestaban contra Demetrio, fue a ver al árabe Imalcué, preceptor de Antíoco, el hijo de Alejandro. (I Macabeos 11, 39)
Los hombres de Jonatán huyeron y no quedó ni uno solo, a excepción de Matatías, hijo de Absalón, y de Judas, hijo de Calfí, generales del ejército. (I Macabeos 11, 70)
Ahora hemos elegido a Numenio, hijo de Antíoco, y a Antípatro, hijo de Jasón, y los hemos enviado a los romanos para renovar con ellos nuestro antiguo pacto de amistad. (I Macabeos 12, 16)
En seguida envió a Jonatán, hijo de Absalón, a Jope, con un buen número de hombres, y este expulsó a sus habitantes y se estableció en ella. (I Macabeos 13, 11)
Y al ver que su hijo Juan era ya un hombre, lo nombró general de todas las tropas. Juan vivía en Gázara. (I Macabeos 13, 53)
Hemos registrado sus declaraciones en las actas del pueblo en los siguiente términos: Numenio, hijo de Antíoco, y Antípatros, hijo de Jasón, embajadores de los judíos, se han presentado para renovar su amistad con nosotros. (I Macabeos 14, 22)
En los incesantes combates librados en nuestro país, Simón, hijo de Matatías, descendiente de la familia de Joarib, y sus hermanos, afrontaron el peligro y se opusieron a los enemigos de su patria, a fin de preservar su Santuario y su Ley: así cubrieron de gloria su nación. (I Macabeos 14, 29)