Löydetty 487 Tulokset: Fuego Extraño
y, después de invocar a Dios, el justo Juez, se dirigió contra los asesinos de sus hermanos; incendió el puerto durante la noche, prendió fuego a las embarcaciones e hizo perecer a los que se habían refugiado allí. (II Macabeos 12, 6)
Esto le sucedió con toda justicia; en efecto, aquel que había perpetrado tantos crímenes contra el altar, cuyo fuego y ceniza son sagrados, encontró él mismo la muerte en la ceniza. (II Macabeos 13, 8)
Cuando las tropas estaban a punto de ocupar la torre, forzando la puerta de entrada y dando órdenes de traer fuego e incendiar las puertas, Razís, acorralado por todas partes, se arrojó sobre su espada. (II Macabeos 14, 41)
¿Puede un hombre ponerse fuego en el pecho sin que se inflame su ropa? (Proverbios 6, 27)
El corazón conoce su propia amargura y ningún extraño se asocia a su alegría. (Proverbios 14, 10)
El hombre infame cava la desgracia, y en sus labios hay como un fuego devorador. (Proverbios 16, 27)
Sin leña se apaga el fuego, y si no hay un detractor se apacigua la pelea. (Proverbios 26, 20)
Carbón para las brasas y leña para el fuego es el pendenciero para atizar una disputa. (Proverbios 26, 21)
Que te alabe otro, no tu boca, que sea un extraño, no tus propios labios. (Proverbios 27, 2)
el Abismo y el vientre estéril, la tierra, que no se sacia de agua, y el fuego, que nunca dice: "¡Basta!". (Proverbios 30, 16)
A uno Dios le ha dado riquezas, posesiones y honores, y no le falta nada de todo lo que desea. Pero Dios no le permite disfrutar de eso, sino que lo disfruta un extraño. Esto es vanidad y un mal penoso. (Eclesiastés 6, 2)
La Amada: Grábame como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo, porque el Amor es fuerte como la Muerte, inflexibles como el Abismo son los celos. Sus flechas son flechas de fuego, sus llamas, llamas del Señor. (Cantar 8, 6)