Mosaico decorativo

Löydetty 701 Tulokset: Fin

  • Todo esto era muy justo, porque él había atormentado las entrañas de los demás con tantos y tan refinados suplicios. (II Macabeos 9, 6)

  • y finalmente, que se haría judío y recorrería todos los lugares habitados, proclamando el poder de Dios. (II Macabeos 9, 17)

  • El propio Macabeo, que fue el primero en empuñar las armas, exhortó a los demás a afrontar el peligro junto con él, a fin de salvar a sus hermanos. Todos se lanzaron al combate con gran entusiasmo (II Macabeos 11, 7)

  • Por lo tanto, harás un buen servicio enviándoles una embajada de paz, a fin de que, conociendo nuestra decisión, puedan vivir confiados y se dediquen de buen ánimo a sus propias ocupaciones". (II Macabeos 11, 26)

  • Mándennos a algunos lo antes posible, a fin de que también nosotros conozcamos el punto de vista de ustedes. (II Macabeos 11, 37)

  • Un tal Dositeo, valeroso jinete de las tropas de Bacenor, se apoderó de Gorgias y, tirándole de la capa, lo arrastraba con fuerza a fin de capturar vivo a aquel infame. Pero un jinete tracio se abalanzó sobre Dositeo y lo hirió por la espalda, y así Gorgias pudo huir hacia Marisa. (II Macabeos 12, 35)

  • Es costumbre arrojar en ese lugar a los reos de robo sacrílego o de algún otro crimen enorme, a fin de hacerlos morir. (II Macabeos 13, 6)

  • Finalmente, sembrando el pánico y la confusión en el ejército, se retiraron victoriosos. (II Macabeos 13, 16)

  • Nicanor, enterado de la audacia de los hombres de Judas y del valor con que defendían a su patria, temió definir la situación de una manera sangrienta. (II Macabeos 14, 18)

  • Porque así como beber solamente vino o solamente agua es perjudicial y, en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y produce un placer especial, de la misma manera la disposición armoniosa del relato agrada a los oídos de los que leen la obra. Y con esto, llegamos al fin. (II Macabeos 15, 39)

  • porque ganarla vale más que la plata y ella rinde más que el oro fino! (Proverbios 3, 14)

  • pero al final, ella es amarga como el ajenjo, cortante como una espada de doble filo. (Proverbios 5, 4)


"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina