Löydetty 3062 Tulokset: Fé
Para cada cosa, en efecto, hay un tiempo y un juicio; pero un gran mal pesa sobre el hombre, (Eclesiastés 8, 6)
El pecador que hace cien veces el mal puede, a pesar de todo, vivir largo tiempo. Sin embargo, yo sé muy bien que la felicidad es para los que temen a Dios, porque ellos sienten temor en su presencia. (Eclesiastés 8, 12)
Pero no habrá felicidad para el malvado: él, como una sombra, no vivirá largamente, porque no tiene temor de Dios. (Eclesiastés 8, 13)
Los vivos, en efecto, saben que morirán, pero los muertos no saben nada: para ellos ya no hay retribución, porque su recuerdo cayó en el olvido. (Eclesiastés 9, 5)
Una mosca muerta corrompe y hace fermentar el óleo del perfumista. Pesa más un poco de insensatez que la sabiduría y la gloria. (Eclesiastés 10, 1)
el necio es promovido a los puestos más altos y los nobles rebajados a los puestos inferiores. (Eclesiastés 10, 6)
¡Feliz de ti, nación, si tienes por rey a un noble de nacimiento, y tus príncipes comen cuando es debido, para reparar sus fuerzas y no para embriagarse! (Eclesiastés 10, 17)
Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio. (Eclesiastés 11, 9)
Reconfórtenme con pasteles de pasas, reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de amor. (Cantar 2, 5)
Eres toda hermosa, amada mía, y no tienes ningún defecto. (Cantar 4, 7)
Júrenme, hijas de Jerusalén, que si encuentran a mi amado, le dirán... ¿qué le dirán? Que estoy enferma de amor. (Cantar 5, 8)
Pero una sola es mi paloma, mi preciosa. Ella es la única de su madre, la preferida de la que la engendró: al verla, la felicitan las jóvenes, las reinas y concubinas la elogian. (Cantar 6, 9)