Löydetty 1852 Tulokset: Eva
Habla mi amado, y me dice: "¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! (Cantar 2, 10)
La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! (Cantar 2, 13)
Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! (Cantar 3, 2)
Me levanté para abrirle a mi amado, y mis manos destilaron mirra, fluyó mirra de mis dedos, por el pasador de la cerradura. (Cantar 5, 5)
Yo te llevaría a la casa de mi madre, te haría entrar en ella, y tú me enseñarías... Te daría de beber, vino aromatizado y el jugo de mis granadas. (Cantar 8, 2)
Nuestro nombre será olvidado con el tiempo y nadie se acordará de nuestras obras; nuestra vida habrá pasado como una nube, sin dejar rastro, se disipará como la bruma, evaporada por los rayos del sol y agobiada por su calor. (Sabiduría 2, 4)
porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. (Sabiduría 2, 15)
Cuando se haga el recuento de sus pecados, llegarán atemorizados, y sus iniquidades se levantarán contra ellos para acusarlos. (Sabiduría 4, 20)
Sí, la esperanza del impío es como brizna llevada por el viento, como espuma ligera arrastrada por el huracán: ella se disipa como el humo por el viento, se desvanece como el recuerdo del huésped de un día. (Sabiduría 5, 14)
un viento impetuoso se levantará contra ellos y los aventará como un huracán. Así la iniquidad devastará toda la tierra y la maldad derribará los tronos de los poderosos. (Sabiduría 5, 23)
Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas. (Sabiduría 7, 27)
ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal. (Sabiduría 7, 30)