Löydetty 1852 Tulokset: Eva
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: «Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla». (Juan 5, 10)
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. (Juan 5, 36)
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?». (Juan 6, 5)
E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. (Juan 8, 8)
Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. (Juan 8, 28)
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. (Juan 9, 13)
Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?». El hombre respondió: «Es un profeta». (Juan 9, 17)
A causa de estas palabras, se produjo una nueva división entre los judíos. (Juan 10, 19)
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. (Juan 10, 39)
Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro. (Juan 11, 29)
Los judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí. (Juan 11, 31)
Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, (Juan 11, 38)