Löydetty 2064 Tulokset: Eli
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!». (Lucas 7, 23)
y mientras navegaban, Jesús se durmió. Entonces se desencadenó sobre el lago un fuerte vendaval; la barca se iba llenando de agua, y ellos corrían peligro. (Lucas 8, 23)
Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado». (Lucas 9, 8)
Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado». (Lucas 9, 19)
Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, (Lucas 9, 30)
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Él no sabía lo que decía. (Lucas 9, 33)
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! (Lucas 10, 23)
Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada». (Lucas 10, 42)
Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!». (Lucas 11, 27)
Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». (Lucas 11, 28)
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. (Lucas 12, 37)
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así! (Lucas 12, 38)