Mosaico decorativo

Löydetty 2315 Tulokset: Dor

  • Tampoco habrá ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos. (Deuteronomio 18, 11)

  • Es preciso evitar que el vengador del homicidio persiga lleno de furor al homicida, lo alcance -ya que el camino es muy largo- y le quite la vida, siendo así que no es reo de muerte, porque nunca fue enemigo de su víctima. (Deuteronomio 19, 6)

  • los ancianos de su ciudad lo harán apresar y lo pondrán en manos del vengador del homicidio, para que muera. (Deuteronomio 19, 12)

  • Los jueces investigarán el caso cuidadosamente, y si se pone de manifiesto que el acusador es un testigo falso y ha atestiguado falsamente contra su hermano, (Deuteronomio 19, 18)

  • tus ancianos y tus jueces irán a medir las distancias que hay entre la víctima y las ciudades de alrededor. (Deuteronomio 21, 2)

  • Cuando construyas una casa nueva, pondrás una baranda alrededor de la terraza. Así no harás a tu casa responsable de derramamiento de sangre, en el caso de que alguien se caiga de allí. (Deuteronomio 22, 8)

  • Y si es una persona de condición humilde, no vayas a dormir con su prenda. (Deuteronomio 24, 12)

  • Por eso, cuando el Señor, tu Dios, te libre definitivamente de todos los enemigos que están a tu alrededor, en la tierra que él te dará en herencia, borrarás de todas partes el recuerdo de Amalec. ¡No lo olvides! (Deuteronomio 25, 19)

  • Él te abrirá el cielo -su rico tesoro- para proveer de lluvia a tu tierra en el momento oportuno, y para bendecir todos tus trabajos. Serás acreedor de muchas naciones y deudor de ninguna. (Deuteronomio 28, 12)

  • El Señor te castigará con tisis, fiebre, inflamación, ardores, aridez, quemadura y pulgón que te hostigarán hasta que desaparezcas. (Deuteronomio 28, 22)

  • Él será tu acreedor, y tú, su deudor; él estará al frente, y tú detrás. (Deuteronomio 28, 44)

  • El más fino y delicado entre los hombres de tu pueblo mirará con odio a su hermano, a la esposa que dormía en sus brazos y a los hijos que todavía le queden, (Deuteronomio 28, 54)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina