Mosaico decorativo

Löydetty 1674 Tulokset: Dar

  • Entonces, mis obras te agradarán, yo gobernaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre. (Sabiduría 9, 12)

  • Por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien, sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no quedaran ocultas. (Sabiduría 10, 8)

  • ya que una doble tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el pasado: (Sabiduría 11, 12)

  • Pero aquellos que no se enmendaron con esa corrección irrisoria soportarán un juicio digno de Dios. (Sabiduría 12, 26)

  • Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó. (Sabiduría 13, 4)

  • implora vida a un muerto, pide socorro al más inexperto; al emprender un viaje, ruega al que es incapaz de dar un paso; (Sabiduría 13, 18)

  • A manera de advertencia, fueron atribulados por poco tiempo, teniendo ya una prenda de salvación para que recordaran el mandamiento de tu Ley; (Sabiduría 16, 6)

  • Para que se acordaran de tus palabras, eran aguijoneados y se curaban rápidamente, no sea que cayeran en un profundo olvido y así quedaran excluidos de tu acción bienhechora. (Sabiduría 16, 11)

  • En lugar de esto, nutriste a tu pueblo con un alimento de ángeles, y sin que ellos se fatigaran, les enviaste desde el cielo un pan ya preparado, capaz de brindar todas las delicias y adaptado a todos los gustos. (Sabiduría 16, 20)

  • para que se pusiera bien de manifiesto que hay que anticiparse al sol para darte gracias y encontrarse contigo al despuntar el día. (Sabiduría 16, 28)

  • La fuerza de las cosas los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que había sucedido, para que terminaran de sufrir el castigo que aún faltaba a sus tormentos: (Sabiduría 19, 4)

  • Si deseas la sabiduría, observa los mandamientos, y el Señor te la dará abundantemente. (Eclesiástico 1, 26)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina