Löydetty 3363 Tulokset: Día
El mejor entre ellos es como una zarza, el más justo, peor que una mata espinosa. Pero ha llegado tu castigo, el día anunciado por tus centinelas: es el momento de su consternación. (Miqueas 7, 4)
¡Llega el día de reconstruir tus murallas! Aquel día se extenderán tus fronteras; (Miqueas 7, 11)
aquel día vendrán hacia ti desde Asiria hasta Egipto y desde Egipto hasta el Río, de un mar hasta el otro y de una montaña hasta la otra. (Miqueas 7, 12)
Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. (Miqueas 7, 15)
¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. (Miqueas 7, 18)
El Señor es bueno con los que esperan en él, es un refugio en el día de la angustia; reconoce a los que confían en él (Nahún 1, 7)
¡Un destructor te ataca de frente! ¡Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cíñete el cinturón, concentra todas tus fuerzas! (Nahún 2, 2)
Tus capitanes son como langostas, tus escribas, como un enjambre de insectos, que se posan sobre los cercos en un día de frío. Sale el sol y se escapan, (Nahún 3, 17)
¿Por qué me haces ver la iniquidad y te quedas mirando la opresión? No veo más que saqueo y violencia, hay contiendas y aumenta la discordia. (Habacuc 1, 3)
Por eso la Ley no tiene vigencia y el derecho no aparece jamás: ¡sí, el impío asedia al justo, por eso sale a luz un derecho falseado! (Habacuc 1, 4)
Miren a las naciones y observen, asómbrense y queden pasmados, porque en estos días realizaré una obra que si se la contaran, no la creerían. (Habacuc 1, 5)
Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor, y qué responde a mi reproche. (Habacuc 2, 1)