Löydetty 3363 Tulokset: Día
a unos días los exaltó y consagró, y a otros los computó entre los días ordinarios. (Eclesiástico 33, 9)
Cuando lleguen a su término los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia. (Eclesiástico 33, 24)
Los ojos del Señor miran a aquellos que lo aman: él es escudo poderoso y apoyo seguro, refugio contra el viento abrasador y el ardor del mediodía, salvaguardia contra el tropiezo y auxilio contra la caída. (Eclesiástico 34, 16)
Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría. (Eclesiástico 35, 8)
hasta juzgar la causa de su pueblo y alegrarlo con su misericordia. (Eclesiástico 35, 23)
¡Qué hermosa es la misericordia en el momento de la aflicción, como las nubes de lluvia en tiempo de sequía! (Eclesiástico 35, 24)
El hombre tiene sus días contados, pero los días de Israel son incontables. (Eclesiástico 37, 25)
Llora amargamente, golpéate el pecho, y observa el duelo que él se merece, uno o dos días, para evitar comentarios, y luego consuélate de tu tristeza. (Eclesiástico 38, 17)
Lo mismo pasa con el artesano y el constructor, que trabajan día y noche; con los que graban las efigies de los sellos y modifican pacientemente los diseños: ellos se dedican a reproducir el modelo y trabajan hasta tarde para acabar la obra. (Eclesiástico 38, 27)
No pasa lo mismo con el que consagra su vidaa reflexionar sobre la Ley del Altísimo. Él busca la sabiduría de todos los antiguos y dedica su tiempo a estudiar las profecías; (Eclesiástico 39, 1)
indaga el sentido oculto de los proverbios y estudia sin cesar las sentencias enigmáticas. (Eclesiástico 39, 3)
Una penosa tarea ha sido impuesta a todo hombrey un yugo pesado agobia a los hijos de Adán, desde el día que salen del vientre materno, hasta el día que retornan a la madre común. (Eclesiástico 40, 1)