Mosaico decorativo

Löydetty 3363 Tulokset: Día

  • Pero contra tus hijos, ni siquiera pudieron los dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia vino a su encuentro y los sanó. (Sabiduría 16, 10)

  • Pero lo más extraño era que en el agua, que todo lo apaga, el fuego se encendía más, porque el universo combate en defensa de los justos. (Sabiduría 16, 17)

  • Otras veces, dentro mismo del agua, las llamas ardían con una fuerza superior a la del fuego, para destruir las cosechas de una tierra injusta. (Sabiduría 16, 19)

  • La nieve y el hielo resistían al fuego sin derretirse, a fin de que supieran que solamente los frutos de los enemigos eran destruidos por el fuego que ardía en medio del granizo y fulguraba bajo la lluvia; (Sabiduría 16, 22)

  • para que se pusiera bien de manifiesto que hay que anticiparse al sol para darte gracias y encontrarse contigo al despuntar el día. (Sabiduría 16, 28)

  • Porque cuando los impíos pensaban que podían oprimir a una nación santa, yacían encadenados en las tinieblas, prisioneros de una larga noche, encerrados bajo sus techos, excluidos de la providencia eterna. (Sabiduría 17, 2)

  • Solamente brillaba para ellos una masa de fuego que se encendía por sí misma, sembrando el terror, y una vez desaparecida aquella visión, quedaban aterrados y consideraban lo que habían visto peor de lo que era. (Sabiduría 17, 6)

  • solamente sobre ellos se extendía una pesada noche, imagen de las tinieblas que les estaban reservadas. Pero más que de las tinieblas, ellos sentían el peso de sí mismos. (Sabiduría 17, 21)

  • les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su actitud hostil. (Sabiduría 18, 2)

  • Porque sobre sus vestiduras sacerdotales estaba el mundo entero, sobre las cuatro hileras de piedras preciosas estaban grabados los nombres gloriosos de los Padres, y sobre la diadema de su cabeza estaba tu Majestad. (Sabiduría 18, 24)

  • así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita. (Sabiduría 19, 5)

  • ¿Quién puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad? (Eclesiástico 1, 2)


"Invoquemos sempre o auxílio de Nossa Senhora." São Padre Pio de Pietrelcina