Löydetty 1063 Tulokset: Bajo Su Mano
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado». Y al instante quedó purificado de su lepra. (Mateo 8, 3)
Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. (Mateo 8, 15)
Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá». (Mateo 9, 18)
Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. (Mateo 9, 25)
donde se encontraba un hombre que tenía una mano paralizada. Para poder acusarlo, ellos le preguntaron: «¿Está permitido curar en sábado?». (Mateo 12, 10)
Entonces dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió, y la mano enferma quedó tan sana como la otra. (Mateo 12, 13)
Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. (Mateo 12, 49)
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. (Mateo 14, 7)
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». (Mateo 14, 31)
Si tu mano o tu pie son para ti ocasión de pecado, córtalos y arrójalos lejos de ti, porque más te vale entrar en la Vida manco o lisiado, que ser arrojado con tus dos manos o tus dos pies en el fuego eterno. (Mateo 18, 8)
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! (Mateo 23, 37)
Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: «Salud, rey de los judíos». (Mateo 27, 29)