Löydetty 5513 Tulokset: Öl
Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. (Marcos 11, 29)
Jesús se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. (Marcos 12, 1)
Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. (Marcos 12, 3)
Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. (Marcos 12, 5)
Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron. (Marcos 12, 12)
El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, (Marcos 12, 32)
y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios». (Marcos 12, 33)
Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. (Marcos 12, 42)
Y después, estando sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado: (Marcos 13, 3)
Se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes, habrá terremotos y hambre. Este será el comienzo de los dolores del parto. (Marcos 13, 8)
Cuando vean la Abominación de la desolación usurpando el lugar que no le corresponde -el que lea esto, entiéndalo bien- los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; (Marcos 13, 14)
En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, (Marcos 13, 24)