Mosaico decorativo

Löydetty 5513 Tulokset: Öl

  • Dime ahora, ¿bajo qué árbol los sorprendiste juntos?". Él respondió: "Bajo un ciprés". (Daniel 13, 58)

  • Había en Babilonia un ídolo llamado Bel, a quien se le ofrecía todos los días más de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y más de doscientos litros de vino. (Daniel 14, 3)

  • El rey veneraba al ídolo e iba todos los días a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. (Daniel 14, 4)

  • El rey le dijo: "¿Por qué no adoras a Bel?". Él le respondió: "Yo no venero ídolos hechos por la mano del hombre, sino sólo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". (Daniel 14, 5)

  • El rey los mandó matar y entregó a Bel en manos de Daniel, que destruyó el ídolo y su templo. (Daniel 14, 22)

  • Entonces Daniel tomó resina, grasa y crines, las coció, hizo con todo esto unas bolitas, y las echó en las fauces del Dragón. Este se las tragó y reventó. Daniel dijo: "¡Miren lo que ustedes veneran!". (Daniel 14, 27)

  • Después se levantó y comió, mientras que el Ángel de Dios volvió a llevar en seguida a Habacuc a su lugar. (Daniel 14, 39)

  • Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor dijo a Oseas: "Llámala ‘No compadecida’, porque ya no volveré a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retiraré mi compasión. (Oseas 1, 6)

  • Irá detrás de sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los encontrará. Entonces dirá: "Volveré con mi primer marido, porque antes me iba mejor que ahora". (Oseas 2, 9)

  • Haré cesar toda su alegría, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados y todas sus solemnidades. (Oseas 2, 13)

  • Le pediré cuenta por los días de los Baales, a los que ella quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar e iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí -oráculo del Señor-. (Oseas 2, 15)

  • Porque durante mucho tiempo, los israelitas estarán sin rey y sin jefe, sin sacrificio y sin piedra conmemorativa, sin efod y sin ídolos familiares. (Oseas 3, 4)


"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina