Mosaico decorativo

Löydetty 2491 Tulokset: Rey

  • Estaba también el santuario de Betel, con el altar que Jeroboam, rey de Israel, había hecho. En este lugar el pueblo de Israel había mantenido un culto prohibido por Yavé. El rey lo derribó. Incendió el santuario y quemó el tronco sagrado. (2 Reyes 23, 15)

  • El rey ordenó: «Dejen en paz la tumba, y que nadie toque sus huesos.» Y sus huesos, junto con los del profeta de Samaria, no fueron tocados. (2 Reyes 23, 18)

  • Josías hizo también desaparecer todos los santuarios de las lomas de las ciudades de Samaria. Estos santuarios habían sido hechos por los reyes de Israel y solamente consiguieron el enojo de Yavé. El rey los derribó e hizo con ellos igual que con el templo de Betel. (2 Reyes 23, 19)

  • El rey dio esta orden a todo el pueblo: «Celebren la Pascua en honor de Yavé, su Dios, según está escrito en este libro de la Alianza.» (2 Reyes 23, 21)

  • No se había celebrado una Pascua como ésta desde los días de los Jueces que habían gobernado a Israel, ni durante el tiempo que reinaron los reyes de Judá. (2 Reyes 23, 22)

  • Esta Pascua tan solemne se celebró en Jerusalén en el año dieciocho del rey Josías. (2 Reyes 23, 23)

  • No hubo antes ningún rey que, como él, se volviera a Yavé con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, observando toda la Ley de Moisés; ni después de él se manifestó otro que se le pareciera. (2 Reyes 23, 25)

  • Lo demás referente a Josías y lo que hizo está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. (2 Reyes 23, 28)

  • En esos días pasó el faraón Necao, que iba a juntarse con el rey de Asur. El rey Josías salió a su encuentro, pero Necao lo mató en Meguido, en cuanto lo vio. (2 Reyes 23, 29)

  • Sus servidores trasladaron en carro su cadáver desde Meguido hasta Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo tomó a Joacaz, hijo de Josías, para ungirlo y hacerlo rey en lugar de su padre. (2 Reyes 23, 30)

  • Y puso por rey a otro hijo de Josías, Elyaquim, como sucesor de su padre, y le cambió el nombre en Joaquim. En cuanto a Joacaz, lo tomó y lo llevó a Egipto, donde murió. (2 Reyes 23, 34)

  • En esos días, Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadió el país, y Joaquim le quedó sometido por tres años, después de los cuales se rebeló. (2 Reyes 24, 1)


"Deus não opera prodígios onde não há fé." São Padre Pio de Pietrelcina