Löydetty 4167 Tulokset: Poder De Dios
Me dije a mí mismo, pensando en lo que es el hombre: Dios los pone a prueba, les demuestra que no son más que animales. (Eclesiastés (Qohelet) 3, 18)
Y esto, aunque haya pasado de la prisión al poder, o aunque haya nacido como el último de todos en el reino. (Eclesiastés (Qohelet) 4, 14)
Mira dónde pisas cuando vayas a la Casa de Dios. Presenta la ofrenda como un hombre prevenido, no como los tontos que ofrecen el sacrificio y no ven que hacen el mal. (Eclesiastés (Qohelet) 4, 17)
No hables demasiado rápido, no te precipites en tu decisión cuando te comprometas delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú, en la tierra: no te comprometas demasiado. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 1)
Si has hecho una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, pues Dios no ama a los tontos: Si lo has prometido, hazlo. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 3)
no sea que por eso sufras un percance y deberás confesar ante su ángel: "¡No lo había pensado!" ¿Necesitas de una promesa que va a irritar a Dios y acarrearte sinsabores? (Eclesiastés (Qohelet) 5, 5)
Los soñadores se comprometen a cada momento sin pensar. pero tú, teme a Dios. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 6)
Esto es lo que veo: todo lo que uno puede esperar es comer y beber, y gozar el bienestar mientras trabaja bajo el sol durante los contados días de su vida, tales como Dios se los concedió: esa es su parte. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 17)
Cuando un hombre ha recibido de Dios posesiones y riquezas; cuando puede comer, gozar y disfrutar de su trabajo, todo eso es un don de Dios. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 18)
A lo menos no piensa en lo corto de la vida mientras Dios le llena el corazón de alegría. (Eclesiastés (Qohelet) 5, 19)
Alguien recibió de Dios fortuna, riqueza y honores: nada faltó de todo lo que pudo desear. Pero Dios no le concede disfrutar de ello, y es otro el que lo aprovecha. Esta es otra cosa muy mala y que no se puede justificar. (Eclesiastés (Qohelet) 6, 2)
Contempla la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él ha curvado? En los días felices disfruta de la felicidad, y en el día de la desgracia, abre los ojos: Dios los ha dispuesto a ambos de tal manera que nadie pueda saber cuál será su fin. (Eclesiastés (Qohelet) 7, 13)