Mosaico decorativo

Löydetty 1804 Tulokset: Oso

  • Quede bien claro que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí mismo. (Carta a los Romanos 14, 12)

  • Mantén tus propias convicciones ante Dios. Dichoso aquel a quien su conciencia no le reprocha su decisión. (Carta a los Romanos 14, 22)

  • Nosotros, si realmente somos fuertes, debemos cargar con la debilidad de quienes no tienen esa fuerza y no buscar nuestro propio agrado. (Carta a los Romanos 15, 1)

  • Todos saben que ustedes están muy abiertos a la fe, y eso me alegra; pero quiero que sean ingenosos para el bien y firmes contra el mal. (Carta a los Romanos 16, 19)

  • ¡Gloria sea dada al que tiene poder para afirmarlos en el Evangelio que anuncio y en la proclamación de Cristo Jesús! Pues se está descubriendo el plan misterioso mantenido oculto desde tantos siglos, (Carta a los Romanos 16, 25)

  • Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios. (1º Carta a los Corintios 1, 18)

  • nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos ¡qué escándalo! Y para los griegos ¡qué locura! (1º Carta a los Corintios 1, 23)

  • Pues yo, hermanos, cuando fui a ustedes para darles a conocer el proyecto misterioso de Dios, no llegué con oratoria ni grandes teorías. (1º Carta a los Corintios 2, 1)

  • Yo mismo me sentí débil ante ustedes, tímido y tembloroso. (1º Carta a los Corintios 2, 3)

  • Pero a nosotros nos lo reveló Dios por medio de su Espíritu, pues el Espíritu escudriña todo, hasta las profundidades de Dios. (1º Carta a los Corintios 2, 10)

  • En efecto, nadie nos conoce como nuestro espíritu, porque está en nosotros. De igual modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios. (1º Carta a los Corintios 2, 11)

  • Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, y por él entendemos lo que Dios nos ha regalado. (1º Carta a los Corintios 2, 12)


"Diga ao Senhor: Faça em mim segundo a Tua vontade, mas antes de mandar-me o sofrimento, dê-me forças para que eu possa sofrer com amor.". São Padre Pio de Pietrelcina