Löydetty 1804 Tulokset: Oso
La gente les decía que se callaran, pero ellos gritaban aun más fuerte: «¡Señor, hijo de David, ten compasión de nosotros!» (Evangelio según San Mateo 20, 31)
Los sacerdotes principales y los maestros de la Ley vieron las cosas tan asombrosas que Jesús acababa de hacer y a los niños que clamaban en el Templo: «¡Hosanna al hijo de David!». Estaban furiosos (Evangelio según San Mateo 21, 15)
El propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera. (Evangelio según San Mateo 21, 36)
Sucedió que había entre nosotros siete hermanos. Se casó el mayor y murió, y al no tener hijos, dejó su mujer a su hermano. (Evangelio según San Mateo 22, 25)
Primeramente, en la resurrección no se toma mujer ni esposo, sino que son como ángeles en el Cielo. (Evangelio según San Mateo 22, 30)
¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. (Evangelio según San Mateo 23, 27)
También dicen: Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos consentido que mataran a los profetas. (Evangelio según San Mateo 23, 30)
Las precavidas dijeron: «No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.» (Evangelio según San Mateo 25, 9)
Pero su patrón le contestó: «¡Servidor malo y perezooso! Si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he invertido, (Evangelio según San Mateo 25, 26)
Jesús se encontraba en Betania, en casa de Simón el leproso. (Evangelio según San Mateo 26, 6)
Se acercó a él una mujer mientras estaba a la mesa, con un frasco de mármol precioso lleno de un perfume muy caro, y se lo derramó en la cabeza. (Evangelio según San Mateo 26, 7)
Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil.» (Evangelio según San Mateo 26, 41)