Löydetty 1207 Tulokset: Lia
La mujer dijo a Elías: «Ahora veo realmente que eres hombre de Dios y que tus palabras vienen de Yavé.» (1 Reyes 17, 24)
Pasado mucho tiempo, Yavé habló a Elías, al tercer año, y le dijo: «Vete y preséntate a Ajab, pues nuevamente mandaré la lluvia sobre este país.» (1 Reyes 18, 1)
Y partió Elías para presentarse a Ajab. En la ciudad de Samaria faltaban los alimentos, (1 Reyes 18, 2)
Estando Abdías en camino, Elías le salió al encuentro. Lo reconoció Abdías y, cayendo con el rostro en el suelo, le dijo: «¿Eres tú Elías, mi señor?» (1 Reyes 18, 7)
«Yo soy», respondió Elías. «Vete a decir a tu señor: Ahí viene Elías.» (1 Reyes 18, 8)
Por Yavé, tu Dios, que no hay nación ni reino donde no haya mandado a buscarte, y cuando decían: «Elías no está aquí», les hacía jurar que no te habían encontrado. (1 Reyes 18, 10)
Respondió Elías: «Por Yavé Sabaot, a quien sirvo, hoy mismo yo me presentaré a él.» (1 Reyes 18, 15)
Abdías, pues, fue a transmitir este recado a Ajab, el cual volvió para ver a Elías. (1 Reyes 18, 16)
Cuando Ajab vio a Elías, le dijo: «Ahí vienes, ¡peste de Israel!» (1 Reyes 18, 17)
Contestó Elías: «No soy yo la peste de Israel, sino tú y tu familia, que han abandonado los mandamientos de Yavé para servir a Baal. (1 Reyes 18, 18)
Entonces Elías se dirigió a todo el pueblo: «¿Hasta cuándo van a danzar de un pie en el otro? Si Yavé es Dios, síganlo; si lo es Baal, síganlo a él.» El pueblo quedó callado. (1 Reyes 18, 21)
Entonces Elías les dijo: «Yo solo he quedado de los profetas de Yavé. En cambio los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. (1 Reyes 18, 22)