Mosaico decorativo

Löydetty 1363 Tulokset: Jesus

  • Pero Jesús les dijo con firmeza que no conversaran sobre él. (Evangelio según San Marcos 8, 30)

  • Jesús hablaba de esto con mucha seguridad. Pedro, pues, lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. (Evangelio según San Marcos 8, 32)

  • Pero Jesús, dándose la vuelta, vio muy cerca a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro y le dijo: «¡Pasa detrás de mí, Satanás! Tus ambiciones no son las de Dios, sino de los hombres.» (Evangelio según San Marcos 8, 33)

  • Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. (Evangelio según San Marcos 8, 34)

  • Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: algunos de los que están aquí presentes no conocerán la muerte sin que ya hayan visto el Reino de Dios viniendo con poder.» (Evangelio según San Marcos 9, 1)

  • Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a ellos solos a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente. (Evangelio según San Marcos 9, 2)

  • Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. (Evangelio según San Marcos 9, 4)

  • Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» (Evangelio según San Marcos 9, 5)

  • Y de pronto, mirando a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos. (Evangelio según San Marcos 9, 8)

  • Jesús les contestó: «Ya lo sabemos: Elías viene primero y deja todo reordenado. Pero, ¿por qué dicen las Escrituras que el Hijo del Hombre sufrirá mucho y será despreciado?» (Evangelio según San Marcos 9, 12)

  • La gente quedó sorprendida al ver a Jesús, y corrieron a saludarlo. (Evangelio según San Marcos 9, 15)

  • Y se lo llevaron. Apenas vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al muchacho; cayó al suelo y se revolcaba echando espuma por la boca. (Evangelio según San Marcos 9, 20)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina