Löydetty 2406 Tulokset: Ira
Aunque se haga el humilde y se acerque agachado, mantente en guardia y desconfía de él; actúa con él como el artesano que pule un espejo de bronce y que sabe que el óxido no se resistirá hasta el fin. (Sirácides (Eclesiástico) 12, 11)
El enemigo no es más que dulzura en sus palabras, pero sólo piensa en tirarte a la fosa. Sabe derramar lágrimas, pero si tiene la ocasión, se le hará poco tu sangre. (Sirácides (Eclesiástico) 12, 16)
Entonces te hará muecas y aplaudirá; hará bromas a costa tuya y mostrará su verdadera cara. (Sirácides (Eclesiástico) 12, 18)
Irá a tu casa mientras tengas algo; se aprovechará de ti sin el menor remordimiento. (Sirácides (Eclesiástico) 13, 5)
Si te necesita, te adulará y te sonreirá; te prometerá maravillas y te dirá buenas palabras: "¿Qué necesitas?" (Sirácides (Eclesiástico) 13, 6)
Repetirá sin compasión tus palabras, no te escatimará golpes ni cadenas. (Sirácides (Eclesiástico) 13, 12)
Cuando el rico habla todos se callan; elevan sus palabras hasta las nubes. Después que el pobre ha hablado preguntan: "¿Quién es ése?" Y si tropieza lo tiran al suelo. (Sirácides (Eclesiástico) 13, 23)
¿Dejarás a otro el fruto de tu trabajo? Se repartirán a la suerte el fruto de tus sacrificios. (Sirácides (Eclesiástico) 14, 15)
Todo lo que vive envejece como un vestido; es la ley eterna: ¡tú morirás! (Sirácides (Eclesiástico) 14, 17)
Mira el verdor de un árbol frondoso: unas hojas caen y otras aparecen; de igual manera las generaciones de carne y hueso, una muere y la otra nace. (Sirácides (Eclesiástico) 14, 18)
que mira a través de sus ventanas y escucha a su puerta; (Sirácides (Eclesiástico) 14, 23)
Los imbéciles jamás conseguirán la sabiduría, los pecadores nunca la verán. (Sirácides (Eclesiástico) 15, 7)