Löydetty 34 Tulokset: Iglesias

  • Recorrió Siria y Cilicia confirmando a las Iglesias y entregando las decisiones de los presbíteros. (Hecho de los Apóstoles 15, 41)

  • Estas Iglesias se iban fortaleciendo en la fe y reunían cada día más gente. (Hecho de los Apóstoles 16, 5)

  • que arriesgaron su vida para salvar la mía. Yo les estoy muy agradecido, y lo están también todas las Iglesias del mundo pagano. (Carta a los Romanos 16, 4)

  • Salúdense unos a otros con el beso santo. Todas las Iglesias de Cristo les mandan saludos. (Carta a los Romanos 16, 16)

  • Con este fin les envío a Timoteo, mi querido hijo, hombre digno de confianza en el Señor. El les recordará mis normas de vida cristiana, las mismas que enseño por todas partes y en todas las Iglesias. (1º Carta a los Corintios 4, 17)

  • Fuera de este caso, que cada uno siga en la condición en que lo puso el Señor, en la situación en que lo encontró la llamada de Dios. Esta es la regla que doy en todas las Iglesias. (1º Carta a los Corintios 7, 17)

  • De todas maneras, si alguien desea discutir, sepa que ésa no es nuestra costumbre, ni tampoco lo es en las Iglesias de Dios. (1º Carta a los Corintios 11, 16)

  • Hagan como se hace en todas las Iglesias de los santos: que las mujeres estén calladas en las asambleas. No les corresponde tomar la palabra. Que estén sometidas como lo dice la Ley, (1º Carta a los Corintios 14, 34)

  • Respecto a la colecta en favor de los santos, sigan también ustedes las normas que di a las Iglesias de Galacia. (1º Carta a los Corintios 16, 1)

  • Los saludan las Iglesias de Asia. Aquila y Prisca los saludan en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa. (1º Carta a los Corintios 16, 19)

  • Ahora queremos darles a conocer una gracia de Dios con que fueron favorecidas las Iglesias de Macedonia. (2º Carta a los Corintios 8, 1)

  • Con él enviamos a ese hermano que se ganó el aprecio de todas las Iglesias en la labor del Evangelio, (2º Carta a los Corintios 8, 18)


“Você teme um homem,um pobre instrumento nas mãos de Deus, mas não teme a justiça divina?” São Padre Pio de Pietrelcina