Mosaico decorativo

Löydetty 644 Tulokset: Hermanos

  • Con el resto de la plata y el oro, harás lo que mejor te pareza a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad del Dios de ustedes. (Esdras 7, 18)

  • Les di órdenes respecto a Idó, el jefe que permanecía en Casifía, les di el recado que debían transmitir a Idó y a sus hermanos los ayudantes que vivían en Casifía, para que nos mandaran servidores para la Casa de nuestro Dios. (Esdras 8, 17)

  • Como la bondadosa mano de Dios estaba con nosotros, nos trajeron a Serebías, hombre muy sensato, de entre los hijos de Majlí, hijo de Leví, hijo de Israel, y con él sus hijos y sus hermanos, en número de dieciocho; (Esdras 8, 18)

  • Josabías y con él Isaías, de entre los hijos de Merarí, sus hermanos y sus hijos, en total veinte; (Esdras 8, 19)

  • Escogí a doce de los jefes de los sacerdotes y, además, a Serebías y a Jasabías, y con ellos a diez de sus hermanos; (Esdras 8, 24)

  • De entre los sacerdotes que se habían casado con mujeres extranjeras estaban los siguientes: entre los hijos de Josué, hijo de Josadac, y entre sus hermanos: Maaseías, Eliezer, Yarib y Guedalías; (Esdras 10, 18)

  • llegó uno de mis hermanos, Jananí, con algunos hombres de Judá. Les pregunté por los judíos sobrevivientes que habían regresado del destierro y por Jerusalén. (Nehemías 1, 2)

  • El sacerdote principal Eliasib y sus hermanos, los sacerdotes, se encargaron de construir la Puerta de las Ovejas. La hicieron, colocaron sus hojas y continuaron hasta la torre de Jananeel. (Nehemías 3, 1)

  • después sus hermanos: Binuy, hijo de Jenadad, jefe de la mitad del distrito de Queilá; (Nehemías 3, 18)

  • Se burlaba de los judíos y decía delante de sus hermanos y de los señores de Samaria: «¿Qué pretenden hacer esos miserables judíos? ¿Acaso van a construir, terminar y celebrar la inauguración en un día? ¿Creen acaso dar vida a esas piedras calcinadas, sacadas de montones de escombros?» (Nehemías 3, 34)

  • Tenían miedo, pero me levanté y dije a los notables, a los consejeros y al resto del pueblo: «Acuérdense del Señor, grande y formidable, y peleen por sus hermanos, hijos e hijas, por sus mujeres y sus casas.» (Nehemías 4, 8)

  • Pero yo, mis hermanos, mi gente y los hombres de guardia que me seguían, no nos quitábamos la ropa para dormir. Cada uno llevaba sus armas encima. (Nehemías 4, 17)


"É sempre necessário ir para a frente, nunca para trás, na vida espiritual." São Padre Pio de Pietrelcina