Mosaico decorativo

Löydetty 4157 Tulokset: Gloria De Dios

  • ¿Ha quedado con vida algún pueblo después de haber oído como tú a Dios vivo hablando en medio del fuego? (Deuteronomio 4, 33)

  • ¿Acaso algún dios ha intentado tomarse un pueblo y sacarlo de en medio de otro pueblo a fuerza de pruebas y de señales, de milagros y de combates, actuando con mano firme y dando grandes golpes, realizando esas cosas grandes que Yavé hizo por ustedes en Egipto y que tú viste con tus propios ojos? (Deuteronomio 4, 34)

  • Y porque lo has visto, ahora sabes que Yavé es Dios y que no hay otro fuera de él. (Deuteronomio 4, 35)

  • Por tanto, reconoce ahora y trata de convencerte de que Yavé es el único Dios del cielo y de la tierra, y que no hay otro. (Deuteronomio 4, 39)

  • Guarda sus leyes y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, y te irá bien a ti y a tus hijos después de ti. Así vivirás largos años en la tierra que Yavé, tu Dios, te da.» (Deuteronomio 4, 40)

  • Nuestra es la alianza que nos dio Yavé, nuestro Dios, en el Horeb. (Deuteronomio 5, 2)

  • Yo soy Yavé, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud. (Deuteronomio 5, 6)

  • No tendrás otro dios delante de mí. (Deuteronomio 5, 7)

  • Ante ellas no te hincarás ni les rendirás culto; porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian. (Deuteronomio 5, 9)

  • No harás mal uso del nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a quien se aproveche de su nombre. (Deuteronomio 5, 11)

  • Cuida de santificar el día sábado, como Yavé, tu Dios, te lo manda. (Deuteronomio 5, 12)

  • Pero el día séptimo es el Descanso en honor de Yavé, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu servidor, ni tu sirvienta, ni tu buey, ni tu burro u otro de tus animales. Tampoco trabajará el extranjero que está en tu país. Tu servidor y tu sirvienta descansarán así como tú, (Deuteronomio 5, 14)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina