Löydetty 497 Tulokset: Fin
El culto a los dioses, que ni siquiera merecen tal nombre, es el comienzo, la causa y el fin de todo mal. (Sabiduría 14, 27)
Incluso cuando fieras feroces se apoderaron furiosamente de los tuyos y cuando éstos sucumbieron por la mordedura de serpientes venenosas, tu cólera no duró hasta el final. (Sabiduría 16, 5)
Un hombre intachable tomó inmediatamente su defensa con las armas de su ministerio: la oración y el incienso de los sacrificios expiatorios. Así enfrentó a tu cólera, Señor, y puso fin a su prueba: vieron entonces que era tu servidor. (Sabiduría 18, 21)
Puso fin a tu resentimiento no con la fuerza física o la eficacia de las armas sino con su palabra: le recordó al Exterminador las promesas y las alianzas pactadas antiguamente con nuestros padres. (Sabiduría 18, 22)
Cuando se interpuso, los muertos ya se apilaban; puso fin a la Cólera y le cerró el camino hacia los vivos. (Sabiduría 18, 23)
A los impíos, empero, un furor inclemente los castigó hasta el fin, porque Dios sabía de antemano lo que harían: (Sabiduría 19, 1)
El hombre paciente soportará todo el tiempo que sea necesario, al final se le concederá la alegría; se retendrá de hablar hasta el momento preciso, todos entonces reconocerán su valor. (Sirácides (Eclesiástico) 1, 23)
Apégate al Señor, no te apartes de él; si actúas así, arribarás a buen puerto al final de tus días. (Sirácides (Eclesiástico) 2, 3)
El que la posee alcanzará al fin la gloria; el Señor le dará su bendición. (Sirácides (Eclesiástico) 4, 13)
Porque al fin encontrarás en ella tu descanso y será tu alegría. (Sirácides (Eclesiástico) 6, 28)
No cambies un amigo por la plata, ni un verdadero hermano por el oro fino. (Sirácides (Eclesiástico) 7, 18)
En todo lo que hagas acuérdate de tu fin y nunca pecarás. (Sirácides (Eclesiástico) 7, 36)