Löydetty 1852 Tulokset: Dor
Que sobre tu servidor brille tu rostro, sálvame por tu amor. (Salmos 31, 17)
Blandes la lanza y el hacha contra mis perseguidores, y a mí me dices: "¡Yo soy tu salvación!" (Salmos 35, 3)
Ríanse y alégrense los que creen en mis derechos, y que puedan decir siempre: "¡Grande es el Señor, pues supo defender a su servidor!" (Salmos 35, 27)
Muy pronto se marchitarán como la hierba, se secarán como el verdor de los prados. (Salmos 37, 2)
Cállate ante el Señor y espéralo; no te indignes por el aprovechador, [14c] por el que atropella al pobre y al pequeño. (Salmos 37, 7)
Porque el Señor ama lo que es justo y no abandona jamás a sus amigos. Los pecadores perecerán para siempre y se acabará la raza de los malos. (Salmos 37, 28)
Los pecadores, en cambio, de una vez se irán, la raza de los malos será exterminada. (Salmos 37, 38)
¡Ven pronto a socorrerme, oh Señor, mi salvador! (Salmos 38, 23)
¿Qué te abate, alma mía; ¿por qué gimes en mí? Pon tu confianza en Dios que aún le cantaré a mi Dios Salvador. (Salmos 42, 6)
¿Qué te abate, alma mía; por qué gimes en mí? Pon tu confianza en Dios que aún le cantaré a mi Dios salvador. (Salmos 42, 12)
¿Qué tienes alma mía, qué te abate, por qué gimes en mí? Confía en Dios, que aún le cantaré a mi Dios salvador. (Salmos 43, 5)
No conquistó al país su propia espada, ni su brazo los hizo vencedores, sino que fueron tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque los amabas. (Salmos 44, 4)