Löydetty 1852 Tulokset: Dor
Ese profeta o soñador debe morir porque habló de traicionar a Yavé, tu Dios, que te sacó del país de Egipto y te rescató de la casa de la esclavitud. Debe morir porque quiso desviarte del camino que Yavé te ha ordenado seguir. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti. (Deuteronomio 13, 6)
No sea que el vengador de la sangre se deje llevar por la cólera, persiga al que causó la muerte, lo alcance si es muy largo el camino, y lo mate, cuando en realidad éste no es reo de muerte, ya que no odiaba anteriormente a su compañero. (Deuteronomio 19, 6)
Si, al atacar una ciudad, tienes que sitiarla por mucho tiempo para tomarla, no destruirás los árboles frutales que estén alrededor ni les meterás el hacha, ya que deben ser tu alimento. No los cortarás, pues, ¿son acaso hombres los árboles del campo para que los trates como a sitiados? (Deuteronomio 20, 19)
Cuando construyas una casa nueva, harás alrededor de la azotea un pequeño muro, no sea que alguien se caiga desde arriba y tu casa quede manchada con sangre. (Deuteronomio 22, 8)
No harás nada a la joven; ella no merece la muerte, porque así como un salteador se arroja sobre un hombre y lo asesina, de la misma manera fue asaltada la joven. (Deuteronomio 22, 26)
Esperarás afuera, y el deudor saldrá de la casa para entregarte la prenda. (Deuteronomio 24, 11)
Por eso, cuando Yavé, tu Dios, después de someter a todos tus enemigos alrededor, te dé descanso en la tierra que él te da, borrarás el recuerdo de Amalec de debajo de los cielos. No lo olvides. (Deuteronomio 25, 19)
Y ahora vengo a ofrecer los primeros productos de la tierra que tú, Yavé, me has dado.» Los depositarás ante Yavé, te postrarás y adorarás a Yavé, tu Dios. (Deuteronomio 26, 10)
sin apartarte ni a la derecha ni a la izquierda, para seguir y adorar a otros dioses. (Deuteronomio 28, 14)
Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: «No volverás a verlos.» Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador. (Deuteronomio 28, 68)
Si alguien cree que estas maldiciones no lo alcanzarán y se dice a sí mismo: «Haré lo que quiera y no tendré problemas: justos y pecadores perecen juntos». (Deuteronomio 29, 18)
porque se han ido a servir a otros dioses y los han adorado, dioses que no eran suyos y a quienes Yavé no había encargado. (Deuteronomio 29, 25)