Löydetty 1902 Tulokset: Don
Dar a Dios una cosa mal adquirida es una ofrenda sucia; los dones de los malvados no pueden agradar a Dios. (Sirácides (Eclesiástico) 34, 18)
Al Altísimo no le agradan las ofrendas de los impíos; sus pecados no serán perdonados a fuerza de sacrificios. (Sirácides (Eclesiástico) 34, 19)
El que tomó una esposa comenzó a enriquecerse; tiene una ayuda semejante a él, una columna donde apoyarse. (Sirácides (Eclesiástico) 36, 24)
Una propiedad sin cerca atrae a los ladrones: allí donde falta la mujer, se gime y se va a la ventura. (Sirácides (Eclesiástico) 36, 25)
Lo mismo ocurre con aquel que no tiene donde cobijarse y que se detiene donde lo sorprende la noche. (Sirácides (Eclesiástico) 36, 27)
¡Oh mal deseo, ¿de dónde saliste para cubrir la tierra de tantos embustes?! (Sirácides (Eclesiástico) 37, 3)
La mejoría viene del Altísimo, y es el Rey quien concede el don de sanar. (Sirácides (Eclesiástico) 38, 2)
¡No abandones tu corazón a la tristeza, échala y piensa en tu propio fin! (Sirácides (Eclesiástico) 38, 20)
¡Oh muerte, qué buena es tu sentencia para el que padece necesidad y al que abandonan sus fuerzas, para el anciano gastado que pierde la memoria, que se rebela y pierda la paciencia! (Sirácides (Eclesiástico) 41, 2)
Ay de ustedes, hombres malvados, que abandonaron la ley del Altísimo. (Sirácides (Eclesiástico) 41, 8)
¡Con una mala mujer usa el candado; allí donde se meten muchas manos, pon las cosas bajo llave! (Sirácides (Eclesiástico) 42, 6)
¿Dónde hallar la fuerza para glorificarlo? ¡Es grande, por encima de todo lo que ha hecho! (Sirácides (Eclesiástico) 43, 28)