Mosaico decorativo

Löydetty 2587 Tulokset: Ana

  • Pero a mí, tu servidor, al sacerdote Sadoc, a Banaías, hijo de Yoyada, y a tu hijo Salomón no nos invitó. ¿Será posible que esto se haya hecho con el consentimiento del rey, sin que tú hubieras comunicado antes quién te sucedería en el trono?» (1 Reyes 1, 27)

  • Después el rey ordenó que comparecieran ante él el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Banaías, hijo de Yoyada. (1 Reyes 1, 32)

  • Una vez en su presencia, les dijo: «Háganse acompañar por un grupo de mis servidores, y lleven a Salomón montado en mi propia mula, a Guijón. (1 Reyes 1, 33)

  • Banaías le respondió: «Amén. Yavé, tu Dios, es quien ha hablado por tu boca. (1 Reyes 1, 36)

  • Bajaron, pues, los tres con Salomón a Guijón, acompañados de los quereteos y de los peleteos. (1 Reyes 1, 38)

  • Lo hizo montar en su mula y, acompañado de Sadoc, Natán y Banaías, y de los quereteos y peleteos, lo envió a Guijón, (1 Reyes 1, 44)

  • Por último, no te olvides de Semeí, el benjaminita de Bajurim. El me lanzó toda suerte de maldiciones cuando yo salía rumbo a Majanaim. Cierto que, después, salió a recibirme cuando yo llegaba al Jordán y que por eso le juré por Yavé que no le quitaría la vida; (1 Reyes 2, 8)

  • Y añadió: «Quiero hablar contigo.» Ella dijo: «Habla.» Contestó Adonías: (1 Reyes 2, 14)

  • Ella añadió: «Da a Abisag, la sunamita, por esposa a tu hermano Adonías.» (1 Reyes 2, 21)

  • El rey Salomón dio órdenes a Banaías, hijo de Yoyada, el cual fue a matar a Adonías. (1 Reyes 2, 25)

  • Dijo el rey al sacerdote Abiatar: «Vete a Anatot, a tus tierras, porque mereces la muerte, pero no quiero hacerte morir hoy, porque llevaste el Arca de Yavé delante de mi padre y lo acompañaste en todos los trabajos y aflicciones que pasó.» (1 Reyes 2, 26)

  • Le dijeron al rey Salomón: «Joab se ha refugiado en la Tienda de Yavé y está al lado del altar.» Salomón mandó decir a Joab: «¿Qué te sucede, que te refugias en el altar?» Y él respondió: «Tengo miedo del rey y me he refugiado junto a Yavé.» Salomón mandó a Banaías, hijo de Yoyada, con esta orden: «Anda y mátalo.» (1 Reyes 2, 29)


"Pense na felicidade que está reservada para nós no Paraíso". São Padre Pio de Pietrelcina